El general (r) Óscar Naranjo descartó esta semana cualquier posibilidad de aspirar a la Presidencia de la República, poniendo fin a los rumores que lo señalaban como una eventual sorpresa en la contienda electoral. El exdirector de la Policía Nacional y exvicepresidente aseguró que no será candidato y, al mismo tiempo, expresó profundas diferencias con el abogado Abelardo de la Espriella, quien ha irrumpido con fuerza en las encuestas como aspirante presidencial.
En declaraciones, Naranjo afirmó que existe una “diferencia abismal de vida” entre ambos, al señalar que De la Espriella, en el ejercicio legítimo de su profesión como penalista, defendió a varios de los criminales que él persiguió durante su carrera para llevarlos ante la justicia. Las declaraciones evidencian una clara distancia política y ética frente al candidato de línea ultraconservadora.
La candidatura de De la Espriella ha generado resistencias incluso en sectores conservadores, en parte por el historial de algunos de sus clientes, entre los que figuran nombres como Alex Saab, señalado operador financiero del régimen de Nicolás Maduro, y David Murcia Guzmán, creador de la pirámide financiera DMG. A esto se suman reiteradas acciones judiciales contra periodistas y columnistas que investigan su trayectoria, prácticas que la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) ha advertido podrían configurar acoso judicial.
Uno de los casos más recientes involucra a la periodista y abogada Ana Bejarano, quien en una columna publicada en la revista Cambio cuestionó la postura pública del candidato frente a la dictadura venezolana, señalando contradicciones con su relación profesional pasada con Saab. Tras la publicación, De la Espriella solicitó una rectificación y anunció posibles acciones legales, mientras Bejarano defendió su texto como basado en información de dominio público.
Organizaciones como la FLIP y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) han rechazado estos hechos, así como el uso de imágenes falsas generadas con inteligencia artificial para hostigar a periodistas. A estas denuncias se suman investigaciones periodísticas sobre el entorno empresarial del candidato y la financiación de su campaña, lo que ha intensificado el debate sobre libertad de prensa, transparencia y el tono que empieza a marcar la contienda presidencial en Colombia.

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