Caída de nacimientos impactará la matrícula desde 2030
Uno de los cambios estructurales más relevantes es la reducción sostenida de los nacimientos. En 2024, el Atlántico registró una contracción del 17,3 %, mientras que Barranquilla presentó una disminución del 18,1 %, tendencia que continuó durante 2025. Dado que el efecto sobre la matrícula escolar es diferido —entre cuatro y seis años—, los impactos más visibles comenzarían a evidenciarse hacia 2030.
Las proyecciones indican que la disminución en la demanda de cupos iniciaría en preescolar y transición, y posteriormente se trasladaría a primaria, secundaria y media. Sin embargo, la reducción no sería homogénea: podría concentrarse en zonas con mayor envejecimiento poblacional o cambios en los patrones residenciales.
Este panorama obliga a revisar la distribución de cupos, la viabilidad de instituciones con baja matrícula y la asignación de la planta docente e infraestructura. También abre la posibilidad de ajustar la relación alumno-docente, siempre que exista flexibilidad presupuestal y administrativa. El impacto más amplio de esta transición se proyecta hacia 2036.
Resultados Saber 11: avances y rezagos
En 2025, 44 de las 158 instituciones educativas oficiales de Barranquilla (28 %) se ubicaron en categorías A+ y A en las pruebas Saber 11, mientras que 29 establecimientos (18 %) permanecieron en categoría D. La distribución refleja la coexistencia de instituciones con desempeños altos y bajos dentro del mismo sistema.
Por áreas, en Lectura Crítica y Matemáticas más del 60 % de los estudiantes alcanzó niveles adecuados (niveles 3 y 4), marcando máximos históricos para el distrito. En contraste, Ciencias Naturales mostró que el 65 % se ubicó en niveles no satisfactorios (18 % en nivel 1 y 47 % en nivel 2). En Ciencias Sociales y Ciudadanas, el 69 % se concentró en niveles 1 y 2 (31 % y 38 %, respectivamente).
En bilingüismo, el 15 % de los estudiantes de colegios oficiales alcanzó o superó el nivel B1 en inglés en 2025, frente al 6 % registrado en 2020, lo que evidencia una mejora progresiva, aunque aún limitada frente a estándares internacionales.
En los municipios del Atlántico administrados por la Gobernación, la proporción de instituciones en categoría D pasó del 74 % en 2020 al 60 % en 2025. Las instituciones en categorías A+, A y B aumentaron del 7 % al 11 %, aunque la mayoría continúa concentrada en niveles de desempeño bajos.
Brechas urbano-rurales persisten
En 2025 se observaron diferencias territoriales dentro del departamento. La subregión sur presentó resultados inferiores frente a otras zonas. Además, persiste una brecha urbano-rural: en Lectura Crítica, el 48 % de los estudiantes de colegios urbanos alcanzó niveles adecuados, frente al 38 % en colegios rurales, una diferencia de 10 puntos porcentuales.
Estas disparidades evidencian retos en términos de equidad educativa y acceso a condiciones de aprendizaje homogéneas en todo el territorio.
Inflación y costos presionan la financiación educativa
El contexto económico también condiciona la sostenibilidad del sistema. En 2025, la inflación anual en Colombia fue del 5,10 %, mientras que el rubro de educación registró un incremento del 7,36 %. El salario mínimo aumentó un 23 %, impactando los costos laborales y la contratación escolar. Servicios como aseo, vigilancia, logística, alimentación y transporte también registran incrementos.
El Sistema General de Participaciones para Educación pasó de $46.362.477 millones en 2025 a $49.820.498 millones en 2026. Aunque esta asignación cubre los componentes básicos del gasto educativo, su suficiencia depende de la evolución de los costos y de la oportunidad en la transferencia de recursos.
Los presupuestos aprobados para 2026 en Barranquilla y Atlántico priorizan la inversión en educación, dentro de los límites establecidos por la estructura del gasto público, en un escenario que exige equilibrio entre calidad, cobertura y sostenibilidad financiera.


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