El VPH es común y silencioso, pero prevenible. Vacunación y pruebas permiten detectar a tiempo el cáncer de cuello uterino.
El Virus del Papiloma Humano (VPH) es una de las infecciones de transmisión sexual más frecuentes en el mundo, pero también una de las más prevenibles. Aunque suele no presentar síntomas, hoy existen herramientas accesibles que permiten detectarlo a tiempo y reducir significativamente el riesgo de complicaciones graves como el cáncer de cuello uterino.
Hablar de VPH implica entender que la mayoría de las personas que lo tienen no lo saben. Al no generar señales visibles en muchos casos, su detección depende de medidas preventivas como la vacunación y la realización periódica de pruebas médicas, entre ellas la citología y la prueba de ADN para VPH. Estas acciones son clave para identificar posibles alteraciones celulares antes de que evolucionen.
El VPH incluye más de 200 tipos de virus. Algunos pueden causar verrugas genitales, mientras que otros, considerados de alto riesgo, están asociados al desarrollo de distintos tipos de cáncer, especialmente el de cuello uterino. Según la Organización Mundial de la Salud, la mayoría de las personas sexualmente activas tendrán contacto con el virus en algún momento de su vida.
Frente a este panorama, la prevención se convierte en la herramienta más efectiva. La vacunación contra el VPH, el uso del preservativo y los controles médicos regulares permiten reducir el riesgo de contagio y detectar a tiempo cualquier anomalía. En mujeres, el seguimiento se realiza a través de exámenes ginecológicos, mientras que en hombres puede identificarse mediante revisiones clínicas especializadas.
En este contexto, la organización Profamilia lanzó en 2025 el programa “¡Primero Tú! Prevención de Cáncer de Cuello Uterino”, con el objetivo de ampliar el acceso a la detección temprana y fortalecer la educación en salud sexual. La iniciativa busca acercar servicios de prevención a más personas en todo el país.
De acuerdo con la entidad, durante el último año se han realizado más de 62.000 pruebas de detección de VPH mediante ADN, identificando más de 9.000 casos positivos que recibieron seguimiento oportuno. Además, se practicaron 45.701 citologías —de las cuales el 90 % no presentó alteraciones— y 15.502 biopsias que permitieron completar diagnósticos. A esto se suman 13.115 vacunas aplicadas contra el virus.
Durante marzo, mes en el que se conmemoran el Día Internacional de Concientización sobre el VPH y el Día Mundial contra el Cáncer de Cuello Uterino, la organización refuerza su llamado a la prevención, incluyendo estrategias como descuentos en la vacunación y la ampliación del acceso a pruebas diagnósticas en diferentes regiones del país.
Con estas acciones, se busca recordar que el cáncer de cuello uterino es una enfermedad prevenible cuando se combinan información, vacunación y controles periódicos. El mensaje es claro: el autocuidado y la detección temprana pueden marcar la diferencia en la salud y la calidad de vida.


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