El informe, basado en el análisis de 358 trámites evaluados por el INVIMA entre 2024 y septiembre de 2025, evidencia que este modelo promovido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) permitiría optimizar el uso de recursos y facilitar el acceso oportuno a tratamientos innovadores en el país. La confianza regulatoria, también conocida como reliance, consiste en que una autoridad sanitaria utilice evaluaciones realizadas por agencias internacionales de referencia, evitando duplicar procesos.
De acuerdo con los resultados, Colombia podría pasar de evaluar 311 trámites actuales a más de 1.200 con un modelo parcial, e incluso superar los 3.000 en un esquema integral. Esto significaría no solo un ahorro significativo para el Estado, sino también una mayor agilidad en la aprobación de medicamentos, impactando directamente a los pacientes que esperan nuevas alternativas terapéuticas.
El estudio también destaca un beneficio clave: liberar el tiempo de los profesionales más calificados del sistema de salud. Con este modelo, los expertos podrían concentrarse en tareas de mayor valor como la farmacovigilancia, el monitoreo de riesgos y la evaluación de productos sin antecedentes, fortaleciendo así la seguridad sanitaria del país.
En ese sentido, el INVIMA ya dio un primer paso con la puesta en marcha de un piloto de confianza regulatoria junto a agencias como ANVISA de Brasil, COFEPRIS de México e ISP de Chile, además de la expedición de una resolución que establece un procedimiento dentro de su plan de contingencia para resolver trámites atrasados.
El director del proyecto, Diego Gutiérrez, aseguró que esta herramienta no solo representa ahorro, sino también una oportunidad para fortalecer la capacidad técnica del país y mejorar la protección de la salud pública. “La confianza regulatoria no le pide más recursos al país, le pide usarlos mejor”, afirmó.
Este modelo global marca una tendencia hacia sistemas regulatorios más colaborativos, en los que se aprovecha el conocimiento científico ya validado internacionalmente, sin renunciar a la autonomía nacional. En un contexto donde la innovación en salud avanza rápidamente, Colombia podría dar un salto significativo hacia un sistema más eficiente, moderno y centrado en el paciente.

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