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lunes, 27 de julio de 2026

La inteligencia artificial revoluciona el consumo: las marcas ahora deben convencer a humanos y a algoritmos

Un estudio global revela que el 74% de los consumidores confiaría más en un agente de IA que en su mejor amigo para comprar, marcando un cambio profundo en el mercado y en el comportamiento del consumidor en Colombia.

El modelo tradicional del consumo está cambiando a una velocidad sin precedentes. Hoy, las marcas ya no solo deben conquistar la mente y el corazón de los consumidores, sino también superar el análisis frío y preciso de los agentes de inteligencia artificial que comienzan a tomar decisiones de compra por las personas.

Un estudio global de Accenture, basado en más de 25.500 consumidores en 16 países, evidencia la magnitud de esta transformación: el 74% de los encuestados afirma que confiaría más en un agente de IA personal que en su mejor amigo para realizar compras en su nombre. Este dato confirma que la delegación de decisiones cotidianas en la tecnología ya no es una tendencia futura, sino una realidad en expansión.

Estos agentes de IA no operan bajo emociones ni percepciones, sino bajo datos. Analizan precios, comparan calidad, evalúan beneficios y optimizan decisiones en tiempo real, sin fatiga y con memoria perfecta. En consecuencia, el valor de marca basado únicamente en la publicidad o en el posicionamiento emocional comienza a perder fuerza frente a un nuevo criterio: la evidencia comprobable.

Colombia: un mercado listo para la transición

En este nuevo escenario, Colombia aparece como uno de los mercados más preparados en América Latina para adoptar esta transformación. El crecimiento del comercio electrónico, sumado al auge del “comercio por chat” y el uso intensivo de aplicaciones móviles, ha acostumbrado a los consumidores a comparar, buscar ofertas y tomar decisiones digitales.

A esto se suma el contexto económico actual, donde los hogares priorizan el ahorro. El estudio revela que el 43% de los usuarios programaría su agente de IA con el objetivo principal de optimizar su presupuesto. Esto convierte a la inteligencia artificial en una especie de “comprador experto”, capaz de rastrear las mejores ofertas en tiempo real entre supermercados, tiendas de descuento y plataformas digitales.

Tres cambios que redefinen el mercado

La irrupción de la IA no solo modifica quién compra, sino cómo se define el valor en el mercado. El estudio identifica tres transformaciones clave:

  • El reinicio del valor: las marcas ya no pueden sostenerse en promesas. Los agentes de IA priorizan datos verificables como precio, calidad y eficiencia. Esto eleva el estándar del mercado: las propuestas infladas o sin sustento pierden relevancia.
  • El desplazamiento del valor: la decisión de compra deja de estar en manos del consumidor en muchos casos. El 61% de los usuarios quiere que su IA compre en múltiples supermercados, y el 71% que organice viajes completos. El algoritmo decide antes de que el usuario intervenga.
  • La creación de un nuevo valor: pese a la automatización, el componente humano no desaparece. El 64% de los usuarios afirma que la IA les ayuda a sentirse más comprendidos. Esto eleva las expectativas hacia las marcas, que ahora deben ofrecer experiencias más personalizadas y significativas.

El nuevo rol de las tiendas físicas

En este contexto, los espacios físicos también cambian su función. Las tiendas dejan de ser únicamente puntos de transacción para convertirse en escenarios de experiencia. Cuando la compra está ligada al placer, la identidad o la emoción, los consumidores prefieren seguir tomando decisiones por sí mismos.

Esto abre una oportunidad para el retail: crear experiencias memorables que la inteligencia artificial no puede reemplazar.

Un mensaje claro para las empresas

Expertos coinciden en que el mayor desafío para las marcas es adaptarse a esta “doble validación”: deben ser atractivas emocionalmente para las personas y, al mismo tiempo, eficientes y competitivas para los algoritmos.

En esta nueva economía, ya no basta con captar atención. Las empresas deben ser visibles, comparables y superiores en entornos donde las decisiones se toman en milisegundos y con base en datos.

La conclusión es contundente: la era de creerle a las marcas por su publicidad llegó a su fin. En adelante, el valor no se construye solo en la narrativa, sino en la capacidad real de cumplir lo que se promete. Porque en un mercado dominado por la inteligencia artificial, no gana quien mejor se vende, sino quien mejor demuestra su valor.

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