Horas antes de la votación, intercambios de mensajes entre ambos líderes encendieron las alertas sobre una posible alianza estratégica para respaldar a Henríquez, frenar la aspiración de Alfredo Deluque y enviar un mensaje político al presidente electo Abelardo De La Espriella, quien había apoyado sin éxito a este último.
Mensajes entre Uribe y Petro, sumados a reacciones políticas, alimentan la tesis de una alianza coyuntural que impactó la elección del presidente del Senado.
El cambio de tono de Uribe frente a Petro también llamó la atención. En entrevista con W Radio, el exmandatario agradeció un gesto del Gobierno hacia su familia y reveló que el jefe de Estado le habría propuesto un encuentro. “No es el momento”, respondió, en un tono conciliador poco habitual.
Las reacciones no se hicieron esperar. El exministro y exfiscal Eduardo Montealegre fue más allá al afirmar que, tras la derrota del candidato cercano al gobierno entrante, “nace una nueva tendencia política: el Petro-Uribismo. Increíble en este país de locos”.
Desde sectores progresistas también surgieron críticas, señalando que esta coincidencia entre dos corrientes históricamente enfrentadas tendría como objetivo enviar un mensaje claro: que el nuevo gobierno aún no controla el Congreso y que no podrá imponer fácilmente su agenda legislativa desde el inicio.
Analistas advierten que este episodio podría marcar el inicio de una etapa de alianzas atípicas y reconfiguración del poder político en el país, donde las diferencias ideológicas ceden paso a estrategias coyunturales que redefinen el tablero institucional.

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