El público, enérgico y multitudinario, llenó la Vía 40 para demostrar respeto y admiración a los exponentes de la cultura y la tradición. El desfile reunió 73 grupos folclóricos, 180 disfraces individuales y colectivos, 18 carrozas y 59 tráileres musicales, sumando cerca de 14.000 danzantes que convirtieron la jornada en una experiencia sensorial única.
Diez bloques temáticos y una fiesta que late como el río
En el aniversario del Cumbiódromo, la Batalla de Flores latió con diez bloques temáticos que rindieron tributo a las expresiones más emblemáticas del Carnaval. Así como el río Magdalena recoge historias y memorias a lo largo de su recorrido, el Carnaval reunió tradición, fantasía y emoción en un desfile que se gozó de principio a fin.
Comparsas, danzas tradicionales, disfraces individuales y colectivos desfilaron entre aplausos, música de flautas y tambores, reafirmando que la Batalla de Flores sigue siendo el primer gran estallido de alegría del Carnaval.
La reina del Carnaval 2026, Michelle Char Fernández, desfiló a bordo de su majestuosa carroza Regina Imperatrix, desde donde lideró este río de tradición y cultura. Luciendo el vestido de su coronación, la soberana saludó al público con una enorme comitiva que la acompañó a lo largo del recorrido.
Su presencia exaltó la fuerza ancestral de la fiesta, los ritmos caribeños y el color que caracteriza al Carnaval, consolidando este desfile como una experiencia emocional que reafirma el orgullo barranquillero.
Los Reyes del Carnaval de los Niños y el Congo Grande brillaron en la Vía 40
También desfiló el Rey Momo, Adolfo Maury, director de la danza más antigua del Carnaval, el Congo Grande de Barranquilla, que este año cumple 150 años y fue una de las grandes homenajeadas del Carnaval 2026.
Tradición, fantasía y respeto por la cultura
La Batalla de Flores 2026 demostró que el Carnaval es un patrimonio vivo que evoluciona sin perder su esencia. Cada bloque, cada danza y cada disfraz reafirmaron que la tradición se mantiene fuerte gracias al compromiso de sus hacedores y al respeto del público que año tras año llena el Cumbiódromo.
Barranquilla volvió a latir al ritmo de su Carnaval, consolidando la Batalla de Flores como una de las experiencias culturales y emocionales más importantes de Colombia y del Caribe.


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