Para ello, la organización acudió a la Universidad del Norte, que lideró un proceso de consultoría especializada, financiado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), orientado a la caracterización, categorización y formación integral de los hacedores del Carnaval de Barranquilla.
Un proyecto que toca el ADN de la fiesta
El proyecto, denominado “En el ADN de los hacedores del Carnaval”, fue desarrollado por un equipo consultor conformado por los profesores de la Escuela de Negocios de Uninorte: Mauricio Ortiz, Mario Giraldo, David Juliao, Mariangela López y Camilo Mejía.
La iniciativa incluyó la implementación de una herramienta tecnológica autogestionable, una encuesta estructurada y la formulación de planes de acción a corto, mediano y largo plazo, con el objetivo de promover el desarrollo organizacional, cultural, social y económico de los grupos tradicionales que hacen posible el Carnaval.
El Carnaval como memoria viva y proyección de futuro
“Ser parte de este proceso nos honra y reafirma nuestro compromiso con la preservación, proyección y evolución del Carnaval y de quienes lo hacen posible”, afirmó Mauricio Ortiz, profesor de la Escuela de Negocios y director del Centro de Innovación y Desarrollo Sostenible del Gran Caribe.
El estudio evidenció que, aunque el 99 % de los hacedores considera que las nuevas generaciones están dispuestas a continuar con las prácticas culturales, un 21 % cree que estas podrían desaparecer si no se fortalece la transmisión de saberes.
Asimismo, se identificó una concentración territorial de los hacedores en Barranquilla (57 %) y Soledad (28 %), lo que abre la posibilidad de diseñar intervenciones diferenciadas por localidades.
“El estudio muestra que la cohesión del Carnaval se fortalece desde el sentido de pertenencia y comunidad, en una gobernanza cultural donde la participación de los actores es fundamental”, explicó David Juliao, integrante del equipo investigador.
Formación y capacidades por fortalecer
En cuanto a competencias, el 54 % de los hacedores cuenta con formación superior, principalmente en áreas relacionadas con artes, danza, pedagogía y administración. Sin embargo, un 20 % no posee certificaciones formales que respalden su actividad cultural, lo que representa un potencial formativo aún por activar.
El análisis también reveló la necesidad de fortalecer las capacidades comerciales y productivas, especialmente en áreas como ventas, manejo de productos y servicios, y transformación de insumos.
Uno de los aspectos más débiles identificados fue la dimensión de participación e influencia, ya que para muchos hacedores pertenecer al sistema no siempre se traduce en incidencia en la toma de decisiones.
Fortalecer esta dimensión, según los investigadores, permitiría transformar el capital social y simbólico del Carnaval en un modelo cultural más inclusivo, sostenible y compartido.
Escuchar a los protagonistas del Carnaval
Por su parte, Rocío Mendoza, directora del Centro de Consultoría y Servicios de Uninorte, destacó que durante más de dos meses el equipo dialogó con más de 200 hacedores de danzas tradicionales, cumbias, comparsas y danzas especiales.
“Para Uninorte fue un verdadero privilegio hacer parte de este proyecto que sitúa al hacedor en el centro, reconociendo su contribución para mantener viva la tradición del Carnaval de Barranquilla”, señaló Mendoza.


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